Onehealth_Video CANAL 7_HANTAVIRUS+RATON COLILARGO
Descripción
Un poco de biología de este reservorio natural de hantavirus: Desde una perspectiva ecológica, el colilargo es una especie nativa que forma parte del conjunto de micromamíferos andino‑patagónicos y cumple funciones relevantes en la dispersión de semillas y en la cadena trófica como presa de pequeños carnívoros y rapaces. El problema sanitario aparece cuando se intensifica el contacto entre humanos y hábitats con alta densidad de colilargos infectados, en contextos rurales, actividades turísticas de naturaleza o trabajos forestales y agrícolas en zonas endémicas.
El ratón de cola larga implicado en el hantavirus Andes es el roedor silvestre Oligoryzomys longicaudatus, un sigomorfino neotropical que actúa como principal reservorio de este serotipo en Chile y Argentina. Se trata de un roedor cricétido del género Oligoryzomys (familia Cricetidae), conocido como ratón colilargo, colilargo andino o lauchita de los espinos. Tiene un cuerpo pequeño (en torno a 20–35 g) y una cola muy larga, a menudo igual o mayor que la longitud cabeza‑cuerpo, con unos 12–13 cm de media. Presenta pelaje pardo‑grisáceo o café claro y orejas relativamente grandes. Su distribución biogeográfica abarca principalmente Chile y el sur de Argentina, a ambos lados de la cordillera de los Andes. En Chile se ha documentado desde la zona norte hasta Magallanes y Antártica Chilena, incluyendo Chiloé, desde el nivel del mar hasta aproximadamente 2.000 metros de altitud, ocupando bosques, matorrales, praderas y plantaciones forestales. En Argentina está presente sobre todo en bosques andino‑patagónicos y áreas relacionadas, en ambientes rurales y silvestres con buena cobertura vegetal. Desde el punto de vista ecológico, el colilargo es predominantemente nocturno o crepuscular y combina hábitos terrestres y arborícolas. En ambientes boscosos puede nidificar en cavidades de árboles o en nidos abandonados de aves y otros mamíferos, y muestra una buena capacidad de trepa y salto que le permite utilizar el estrato arbustivo y arbóreo. Su dieta es básicamente herbívora‑granívora, y las explosiones demográficas que se producen habitualmente están sujetas a cambios en la disponibilidad de alimento producidas estacionalmente. En relación con el hantavirus, Oligoryzomys longicaudatus se considera el principal reservorio del virus Andes (ANDV), la variante responsable de la mayoría de los casos de síndrome cardiopulmonar por hantavirus en Chile y en la Patagonia argentina. Solo una fracción de la población de colilargos está infectada en un momento dado (5-10%), habitualmente de forma subclínica y sin manifestar síntomas, o con baja mortalidad, lo que facilita la persistencia del virus en el ecosistema.. La prevalencia puede aumentar espacial y temporalmente. El virus se mantiene en la población de roedores principalmente mediante transmisión horizontal entre individuos (mordeduras, contactos agresivos y secreciones).
Infección por hantavirus en humanos: En humanos, la infección por hantavirus Andes se produce fundamentalmente por inhalación de aerosoles de orina, heces o saliva de colilargos infectados, especialmente en espacios cerrados o mal ventilados donde se remueve polvo contaminado. La cepa Andes tiene una importancia particular porque es una de las pocas variantes de hantavirus con transmisión de persona a persona demostrada, y algunos brotes han presentado tasas de letalidad elevadas. La gestión del riesgo se basa en la vigilancia de las poblaciones de roedores (abundancia y prevalencia viral), la educación y medidas de bioseguridad para personas expuestas y protocolos hospitalarios ágiles para la identificación y el manejo de casos sospechosos. En este contexto se enmarca el brote reciente de hantavirus ligado al crucero MV Hondius, un buque de expedición que zarpó de Ushuaia y navegaba por el Atlántico con destino final en Europa. Se han descrito varios casos confirmados entre pasajeros y tripulación, con un número relevante de hospitalizaciones y fallecimientos, lo que ha motivado evacuaciones médicas y la intervención de autoridades sanitarias de distintos países. La cepa implicada se ha identificado como virus Andes o una variante compatible con los brotes previos de la región patagónica, lo que sugiere un vínculo epidemiológico con zonas donde el colilargo es abundante y la circulación de ANDV está bien documentada. Las autoridades sanitarias internacionales han calificado el evento como una alerta que requiere vigilancia estrecha, aunque sin recomendar por ahora restricciones generales de viaje. El buque ha afrontado dificultades para encontrar puerto de acogida tras la detección del brote, y el caso ha reactivado el debate sobre la evaluación de riesgos zoonóticos asociados al turismo de naturaleza de alta gama, incluidos los cruceros de expedición en áreas de distribución de O. longicaudatus.
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