Idioma: Español
Duración: 38m 54s
Lugar: Campus de Ciencias de la Salud - LAIB
Lugar: Entrevista
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Una historia de ciencia y vida

Dra. Laura Martínez Alarcón

Descripción

Hay personas que dedican su vida a investigar para mejorar la de los demás y que, inesperadamente, un día se convierten también en protagonistas de la historia que estudian. En esos momentos, la ciencia y la experiencia personal se encuentran, dando lugar a una mirada única sobre la enfermedad, el cuidado y la esperanza. En el marco del proyecto MultiCultiMed, entrevistamos a la Dra. Laura Martínez Alarcón, una invitada cuya presencia es un auténtico acto de generosidad y valentía. Enfermera e investigadora de vocación, llena de pasión por su trabajo y confianza en el futuro. Su testimonio es una reflexión sincera sobre la importancia de vivir el presente, encontrar sentido incluso en los momentos más difíciles y descubrir que la fortaleza también nace de la autenticidad y de la capacidad de aceptar la vida tal y como llega. Una conversación profundamente humana, inspiradora, llena de sueños y una extraordinaria capacidad para seguir adelante.

Transcripción

Hoy recibimos a una invitada cuya presencia es un verdadero acto de generosidad y valentía. Ha aceptado la invitación al plató del Proyecto MultiCultiMed para reflexionar sobre la salud, el cuidado y la humanidad. Su testimonio promete ser profundamente inspirador y lleno de sensibilidad. Laura. - Buenos días. - Gracias por estar aquí. - Gracias a ti por invitarme. - Por compartir tu tiempo con nosotros, por compartir tu historia. - Encantada. - Preséntate, por favor. - Bueno, yo soy... - Y dinos a qué te dedicas. Vale, soy enfermera, soy Laura martínez. Trabajo en el Hospital Virgen de la Arrixaca, pero, además, también soy profesora asociada de la Universidad de Murcia. Y mi trabajo estos últimos 23 años se ha vinculado al servicio de cirugía, yo he trabajado siempre en cirugía, pese a que antes de empezar en la Arrixaca yo estuve tres años en el servicio de urgencias, en el SUAP. Entonces eso me dio también una visión especial de la calle, ¿no? De lo que ocurre cuando te llaman de una urgencia y apareces con la ambulancia, con un maletín, que llevas lo que llevas y que tienes que solucionar... entonces eso también me dio mucha experiencia. Pero los últimos 23 años he trabajado aquí en la Arrixaca. Que todo el mundo me dice: "¿23 años en el mismo sitio?" Pues sí 23 años porque yo estoy enamorada de mi trabajo y trabajo en cirugía en la unidad de trasplantes. Sobre todo trasplante hepático. He trabajado con todos los órganos, pero, sobre todo, trasplante hepático y donación de órganos. - Tú, aparte de enfermera, eres investigadora. Presume. - Soy antropóloga y soy investigadora. - Presume. - Soy investigadora, yo digo siempre que a mí me picó el gusanillo de la investigación, que lo llevo en los genes y no me lo puedo quitar. Y yo cada... diría segundo o minuto, Estoy haciéndome preguntas de por qué esto así, por qué no pasa así, por qué no lo podemos mejorar, por qué no lo podemos cambiar, esto ya está obsoleto... Y ahí voy. Entonces se me van ocurriendo ideas y... lo bueno que yo considero que tengo es que a mí no me importa trabajar con médicos, con enfermeros, con biólogos, con bioquímicos, con veterinarios, con quien sea, que le apetezca aprender y crecer. - ¿De dónde te ha salido este afán? - Pues... - Este gusanillo. Esta semilla, ¿quién ha plantado esta semilla de ser investigadora? La verdad, voy a decir la verdad, cuando yo era muy pequeña, mi padre nos llevaba al campo, porque a él le encantan las plantas y las setas, a diferenciar qué tipo de planta era. Y entonces nos examinaba un poco y nos decía "¿Esto qué es?" "¿Esto es venenoso no es venenoso?" Y entonces me llamó la atención. Es verdad que mi hermano, fíjate, mi hermano ha seguido esa estirpe y es ingeniero agrónomo con plantas, virus de plantas y todo eso, pero yo me dediqué más a la salud. - ¿Qué despierta tu curiosidad? ¿Es eso? - Sí, porque fíjate... yo no entré de primera vez en Enfermería y entonces tuve que hacer un grado medio, un grado superior, de técnico de laboratorio. Y la gente me decía... como que no había podido llegar a la universidad, "Qué pena que no has podido llegar, que te has quedado en un grado de FP". Pero el grado de FP me enseñó muchísimo porque yo aprendí un montón, yo estuve aquí haciendo las prácticas y conocí a una doctora, que es la Dra. Majado, que es mi maestra, que, en los ratos que teníamos libres, me llamaba a su laboratorio y me decía "Mira, ven". "Mira en el laboratorio". "Mira en el microscopio, vente a mi laboratorio y mira en el microscopio". Y yo veía, me asomaba y decía "Una leucemia mieloide linfática crónica..." y entonces aprendí muchísimo de células y ahí empezó el gusanillo de las células y aprender y tal. Me apunté a Enfermería y ya con Enfermería pues lo subí a escala, lo desarrollé más y, en vez de célula, era persona. ¿No? Era persona. Y mi primer contrato en la Arrixaca, fíjate qué curiosidad, fue un contrato que salió... Buscaban un enfermero que trabajara en xenotrasplantes. - Y yo no sabía ni qué era xenotrasplante. - Qué interesante. - Buscando en internet qué era xenotrasplantes Y ponía pues "Trasplantes entre animales". Y yo decía "¿Animales? Si yo no he trabajado con animales". - Tú participaste en aquel estudio... - Claro. - preclínico... - Claro, sí, sí. - Ay, cuéntalo, qué interesante. - Muy bien, el último lo hicimos en el 2005. Y claro mi jefe, Pablo Ramírez, que ahora es jefe de Cirugía de la Arrixaca, - Y del IMIB, nuestro Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria - Bajó a hablar con mi maestra Maruja y le dijo "Oye, ¿tú conoces a esta tal Laura que se ha presentado a este... a esta plaza, a esta beca?" Era una beca de becaria "chiquilla" que cobraban poquísimo, ¿no? Entonces todo el mundo me decía "¿Por qué no trabajas de enfermera? Que los enfermeros ganan súper bien... y tú vas a trabajar..." Y yo "Es que me llama mucho más la atención y veo más campo en aprender en este sitio que trabajando de enfermera rutinaria en cualquier sitio de la Región". Entonces Maruja le dio muy buenas referencias sobre mí, muy buenas referencias y Pablo dijo "Te quedas". Y ahí empecé, fíjate, empecé a la misma vez con xenotrasplantes y con un estudio de calidad de vida de la ONT a nivel nacional. Entonces, claro, yo no sabía nada de calidad de vida ni de pacientes, ni de nada. En los últimos meses se habla mucho de xenotrasplantes hay estudios en... Sí, en octubre estuve en el Mundial de Xenotrasplantes, que fue en Génova, en Suiza, en Genève. Y, bueno, ahora ya hemos avanzado de aquella época esta, ya hay personas en Estados Unidos que llevan un corazón más de seis meses puesto y que están vivos. - Sí - Entonces ahora están ahí los chinos presionando con los riñones y nosotros ya tenemos unos cerditos apalabrados para empezar... vamos a pedir un proyecto, - ¿Aquí en Murcia? - para empezar de nuevo, sí. Sí, porque sería genial, ¿no? Tener una granja con el cerdito. Modificado genéticamente. Modificado, que es compatible contigo y que sabemos que va a funcionar. Y, bueno, ahí estamos trabajando con bioquímicos, ingenieros genéticos... y todo para hacerlo realidad. (Marzena) Qué interesante. (Laura) La verdad es que estaría genial. - No todos los países investigan, ¿no? - No, no, no, muy pocos países. - El corazón ten en cuenta que es un músculo que hace bum bum, ¿no? Hablando sencillo, pero no tiene más complicación y el riñón es un filtro, no tiene más complicación que hacer bien todas las conexiones y que se active. Tiene la parte de inmunología. Pero el hígado ten en cuenta que hace más de 2.500... proteínas distintas, entonces... - Es complicado. - Es complicado que... normalmente, funciona muy bien, pero hay que afinar eso con el cerdo y el humano. - Apasionante. - Sí, la verdad es que sí. Sí porque yo me convertí en "la enfermera los cerditos". Todo el mundo me tiene en el móvil como "Laura, la enfermera de los cerditos" porque, en los primeros años, yo hacía todo lo que hace un enfermero, pero en el campo del xenotrasplante. Es decir, montar el quirófano, instrumentar, curar al paciente, que en este caso era un mono, hacerle todas las curas de las heridas, cogerle las vías, todo. La verdad es que aprendí muchísimo. Cómo de importante es el rol de enfermera. De hecho, fíjate, mi estancia, que todo el mundo cuando enseño el curriculum, dice "¿Te has ido de estancia?" Yo me fui de estancia a Marsella a un primatario de 1.900 monos. - Y aprendí... - Enorme. - No te puedes ni imaginar. No te puedes ni imaginar lo que aprendí, o sea, te saco sangre de donde haga falta. Fue muy divertido porque era un primatario muy grande y había muchísimos investigadores, cada uno en su campo, por ejemplo, había unos del Instituto Pasteur de París, que estudiaban la lateralidad del cerebro con monos. Les metían tuberías con gominolas, pero que no llegaban a la gominola, entonces veían si utilizaban más este lado o este lado, les ponían espejos, que ahí colaboré con ellos, y, claro, no se reconocían porque todavía no tenían ese nivel de conocimiento. Entonces miraban al espejo y... el reconocimiento facial de la persona, de reconocerte tú mismo. - Qué interesante. ¿Y hoy qué haces día a día? - ¿Hoy qué hago? Pues mira. Dos días o tres antes de la pandemia, me nombraron en el hospital, en la dirección, supervisora de Investigación. Es un puesto muy importante y de mucha responsabilidad. - Sí, la verdad es que es responsabilidad, porque somos todavía un campo muy duro, muy duro. Fíjate que todos los jefes de Servicio con los que le he tocado la puerta, a todos: el de la UCI, el de la REA, el de anestesia, el de nefro, el de gastro, todos me han dicho que sí. Que sí a todo, a todo. Ha sido sorprendente porque yo digo "Mira quiero hacer un proyecto en tu UCI que quiero medir esto y lo otro..." y dice "Venga, vale. ¿Cuándo empezamos?" "Escríbemelo y mándamelo y lo mandamos al comité". Pero ahí he tenido el freno de nuestra profesión, de los enfermeros. Claro, como no tienen costumbre de investigar... Y están estos últimos años todas las investigaciones, todo lo que se ha hecho, es para los médicos. Llegaba un médico y decía "Sácame esta sangre", ¿no? Y el enfermero se dedicaba a sacar la sangre, pero ya no sabía nada más de eso. - Pero yo pienso que esto ha cambiado. - Sí, ha cambiado. - Mira, este proyecto es... es un proyecto liderado por Enfermería. - Sí. - Podemos es estar orgullosos de ello. - Mucho, muchísimo, muchísimo. Yo, mi labor ahí ha sido no que yo creciera como supervisora, siempre lo he dicho, sino indagar a los demás para que empezaran a trabajar. Y hemos creado proyectos muy bonitos, muy bonitos de nefrología, con María Dolores, del paciente crónico complejo; con fisio, con nutrición... O sea, yo he ido dando el empuje. "Venga, que sí que se puede". "No, porque no nos van a pagar nada". "Te tienes que pedir un proyecto, venga, yo te ayudo...". Y esa ha sido un poco mi labor estos años, de incentivar que la Enfermería investigue de verdad. - ¿Y has visto ya los frutos? - Sí, sí, sí. - ¿De tu trabajo? - Sí, sí, sí, sí. Por ejemplo, la consulta de nefro está espectacular. El primer día de pandemia, vino la nefróloga, que se llama Flori, que la adoro y me dijo "Hola, vengo a buscarte porque mi jefe me ha dicho que venga a buscarte porque tú me vas a conseguir una enfermera". Y dije "¿Eh? ¿Cómo?" El día de pandemia, que estábamos como locos buscando enfermeros porque estaba todo el mundo asustado y todo tal... y yo "¿Quieres que yo te busque una enfermera para...?, "Para mi consulta, sí". "Porque yo lo que veo es que cuando... cuando viene el paciente a mi consulta y yo le tengo que decir 'Si no se conecta a una diálisis, se muere', y, como tengo tantos pacientes en la lista, a mí no me da tiempo a explicárselo todo". "Entonces se van con una angustia existencial que yo me voy a mi casa todos los días con el corazón encogido porque le he podido dar cuatro datos y le he dicho 'Josefa, cambia la mente que te tienes que conectar, que te mueres, que tu riñón no funciona'." Y entonces se quedaba coja, y eso era una necesidad muy importante, clínica y humana. Entonces buscamos la enfermera, nos costó muchísimo de hablar con un montón de supervisores de la diálisis, el supervisor de la nefro, el supervisor... Para que dieran el visto bueno de soltar a alguien que controlara un poco de nefro. Entonces lo que hace Leonor, que es la enfermera que está con ella, crea un equipo médico-enfermero a muerte. Y entonces Flori da la noticia, como médico que es, pero directamente el paciente pasa a Leonor, que es la que le explica qué puede comer, cuántas veces tiene que lavar las cosas, le explica todo para prepararse para la fístula, le explica cómo va a ser la fístula, y luego conectarse a la máquina y ver si son candidatos a trasplante o no. Hay personas que no pueden ser candidatas por su propia anatomía o por su propia enfermedad o... o, si se puede trasplantar, darle toda la información, meterle en lista de espera, hacerle todas las pruebas... y está funcionando genial, los pacientes están supercontentos. Y ahora estamos haciendo un mentoring con un paciente que ya ha sido trasplantado que hace grupos focales con el resto de los pacientes que no se han trasplantado todavía para decirles "Mirad cómo estoy yo, soy un ejemplo de... yo corro, juego al pádel, yo no sé cuánto..." La mayoría tiene una calidad de vida estupenda, estupenda. ¿Qué te hace feliz? - ¿Qué me hace feliz? Me hace feliz, pues... lo típico que nos hace feliz a los humanos, ¿no? Estar con la familia, divertirte, estar sano y poder hacer cosas. Me hace muy feliz viajar, yo tengo el gen viajero. Entonces cuando me falta un viaje a la vista estoy ya que... - Recuerda que tenemos un viaje pendiente. - Sí, un viaje pendiente. Y me hace muy feliz ver a los pacientes cuando salen. Ahora llevo un proyecto del sueño y los últimos pacientes que ya se han ido a casa y que llevan un año trasplantados tengo que hacerles otro registro del sueño entonces, pues bueno, como eran a veces dificultosos y a veces hay que dar parte de ti, pues me cogí el coche y me fui a buscarlos. "¿Dónde vives?", "En Lorca". "¿Dónde vives?", "En Hellín". "¿Dónde vives?", "En Albacete". "Pues voy a tu casa, ¿qué día estás?" Y entonces me hace muy feliz verlos y que me cuenten "Hija, es que he llegado tarde porque vengo de jugar al pádel, que es que estoy toda la mañana con los amigos". O sea, eso para mí es calidad de vida, eso... te ha devuelto la vida y puedes seguir. Muchos consiguen trabajar, o sea, vuelven a trabajar. - Qué importante. - Eso me hace muy, muy feliz. Ver que nuestro trabajo sirve y merece la pena. -Volver a la vida normal después del trasplante. - Sí. - Después de una operación tan grave. - Sí, sí, pero feliz me hace mi trabajo, a mí me gusta mucho mi trabajo. Siempre mi madre decía si vas a estudiar o vas a hacer alguna profesión, que te guste todos los días, que tú te levantes con ganas de ir a trabajar. Que no digas "Ay, por Dios, hoy tengo que ir a trabajar y lo odio y tal, no sé que". Habrá mejores compañeros, peores, habrá situaciones mejores, días mejores, peores, pero que te guste. Y a mí me gusta mi trabajo mucho. En tres palabras, ¿cómo te describirías? Puedes utilizar más. - Vale. - ¿Cinco? - Me describiría... Creativa. - Creativa. - Me describiría... intuitiva. Y me describiría... con ganas de... hambre de conocer cosas, de conocimiento. Me falta... yo necesito entender las cosas, entender... Qué pasa, por qué pasa, por qué hay inflamación, por qué ese paciente ha fallecido o está tan mal o tiene fiebre o no duerme o por qué no está comiendo o... ¿no? Eso me describiría. Vamos a cambiar las preguntas. Vamos a hablar de lo que nos duele, de lo que nos preocupa. El Proyecto MultiCultiMed quiere ser inclusivo, quiere hablar de problemas cotidianos, quiere poner foco, poner luz en sitios donde, a lo mejor, hay... colores grises, oscuridad, sombra. Yo te voy a preguntar, ¿alguna vez te has sentido excluida? ¿Invisible? - Sí, sí. - ¿Ignorada? - Sí. - ¿Te acuerdas de algunas historias que podrías contarnos? - Muchas veces, pues mira, en el 2023, en enero, me diagnosticaron un cáncer de mama. Y... es un choque mental muy gordo porque se supone que yo cuido a los demás. No hay nadie que me cuide a mí porque yo soy la cuidadora, soy enfermera. Entonces, bueno pues, la vida a veces te da esos zarpazos y te para. Y la cosa fue "¿Qué hago con mi vida? ¿Qué hago?" Y decidí seguir trabajando. Se me cayó el pelo, me puse una peluca y la mitad del hospital... bueno, casi todo... nadie supo que yo estaba enferma. Me pegué una paliza gorda, gorda de trabajo, porque claro, conforme me iban dando la quimio, cada vez estaba más cansada. Pero, ¿cómo lo afrontaste físicamente? Porque no solo emocionalmente, pero, ¿físicamente...? - Físicamente, me ponía mi bata y seguía trabajando porque, para mí, son más importantes mis pacientes, ¿no? Independientemente de que yo ahora ya le haya dado la vuelta y ahora mismo yo me debo de cuidar, pero en ese momento, pues... Estaba en esa situación y decidí no contarlo a nadie, solo lo sabía mi marido. Ni siquiera mi familia lo sabía. Me notaban rara porque yo siempre he llevado el pelo largo, tú lo sabes, y me lo corté. Me lo corté por aquí, entonces claro, algo no cuadraba. Pero, fíjate, yo seguía trabajando hasta tal punto que, en octubre, eso me pasó en enero, en octubre me fui a Brasil. Y me fui a Brasil, bajo todo pronóstico a un congreso del sueño, de mi proyecto del sueño que llevo ahora. Y no sabemos si fue la presión del avión, las horas de avión, no sabemos qué fue, pero, cuando yo aterricé, yo ya no era Laura. No sé cómo pude salir del Aeropuerto de Sao Paulo, porque iba sola, porque además iba con Guille, iba con mi marido, pero él venía de Miami, de otro congreso. Entonces yo volaba sola. Y, conforme fueron pasando los días de Brasil, es verdad que llevábamos mucho trabajo, llevábamos muchas orales mucho... yo llevaba mucho trabajo del proyecto. - ¿Qué sentías? No me acuerdo de nada. No me acuerdo de absolutamente nada. Y cuando vinimos aquí estuve ingresada 28 días en Narnia, como yo digo. No me acuerdo de nada de nada. - El esfuerzo del viaje ha sido tan grande. - El esfuerzo, la presión, los nervios... no lo sé. Y entonces ya fue un punto ahí... - De inflexión. - De inflexión total, de darme la baja, de dejar de trabajar y que se enterara mi familia. O sea, todo de golpe. Todo de golpe. Y, claro, entonces la universidad, claro, stop. El hospital stop y yo, poco a poco, ir recuperándome porque en 28 días se pierde muchísima calidad de vida de... en cuanto de fuerza de músculos, de recordar cosas, de todo. Yo no sabía ni coger un tenedor. Entonces eso me eso me hizo pararme. Y entonces fui... Descubrí y fui de verdad... No me sale la palabra, pero... que me di cuenta de que todo esto lo había hecho el estrés que yo llevaba de trabajo. Porque, claro, yo entraba al hospital a las 6 porque a las 8 no me daba tiempo, entonces empecé a quitarle tiempo. "¿A las 7? Venga, pues, a las 7 hacemos reuniones". Pero, por ejemplo, con Flori y Carmelo, de geriatría, los proyectos los llevábamos a las seis de la mañana. Quedábamos a las 6 de la mañana en la cafetería, entonces a la 8 ya habíamos hecho todas las reuniones y yo ya empezaba a trabajar como supervisora de Investigación. - Esto es mucho sacrificio. - Pero, a las 3 y media, yo estaba allí en la universidad. Entonces cruzaba el puente, a veces me daba tiempo a comerme un huevo duro. No me daba tiempo a más porque a las 3 y media... o sea, yo salgo a las 3 del hospital, si todo va bien y todo está controlado y todo tal, y a las 3 y media tengo un montón de alumnos que me están esperando. Que las clases nuestras son de 100 alumnos, o sea, son bastantes. Entonces yo fui consciente entonces del nivel que llevaba de estrés y de trabajo y de estrés porque me gusta tanto que a nada decía que no. A nada decía que no. Y la sorpresa fue cuando me dieron la baja. Pues que como que ya te dan de baja y ya desapareces del panorama y nadie cuenta contigo y nadie... Y eso... ahí me he sentido un poco... - Ignorada. - Perdida, sí. - Perdida. - Sí, este verano yo me planteaba, "¿Qué voy a hacer si me dicen que no?", si me dicen que ya no puedo trabajar más, ¿qué voy hacer? ¿Qué...? Entonces, me ha servido mucho para estar en el otro lado, ¿no? Uno, que es profesional, dice "Le ha dado un cáncer a no sé quién". "Pero si era médico". Bueno, es que los médicos también enferman, ¿no? Y claro, cuando estás aquí, en este lado, dices "Ostras, que yo no esperaba... que yo he hecho todo lo posible y me he cuidado, sano, ejercicio, bla, bla, bla... pero me ha tocado." Y ya está, y la vida te toca así con una varita y te toca. Entonces sí que me ha servido para recular y para colocar las cosas. Colocar quiénes son mis amigos, colocar qué cosas son importantes, colocar cuáles son las primeras que hay que hacer y cuáles pueden esperar. Viajar, es decir, lo que pueda viajar, aunque sea Albacete, soy feliz porque puedo salir y puedo andar y... y mientras que estoy dándome el tratamiento veo a compañeros que digo "Madre mía, cómo está esa señora". O sea, yo, gracias Señor que yo estoy bien, que puedo andar, que... todo. Entonces, bueno, la enfermedad ha sido ahí un parón que yo no sé dónde me destinará porque quizá me pongo buena, el tratamiento funciona... Me refiero, me sano del cáncer y puedo seguir trabajando, no lo sé. Es incertidumbre y hay que saber trabajar muy bien esa incertidumbre porque, si no, te come. - Y cómo, ¿cómo lo trabajas? ¿Qué te ayuda? - Es verdad que yo he trabajado mucho la muerte en un curso que hacemos en el hospital todos los años, que es un curso muy duro. Tú lo has hecho conmigo. - Sí. - Y es un curso muy duro, pero es verdad que yo llevo reciclaje año tras año, tras año, tras año. Entonces, a mí pues... la muerte es una cosa más, parte de la vida, y, cuando llegue, llegará. Y ya está, entonces no le doy tanta importancia como le podría dar un paciente al uso que diga "Madre mía, me muero de cáncer", "Madre mía, ya voy por el cuarto tratamiento, madre mía...". "... y la piel la llevo fatal y tal..." Entonces, bueno, pues... Sobre todo, me ha ayudado mucho el centrarme, el enfocar. El enfoque que le des. Si tú le das el enfoque de víctima, "Pobrecita de mí lo que me ha pasado, esto no es justo porque... porque yo no me merezco esto, porque yo soy enfermera y tal". Y no, ese no es el enfoque. Me ha tocado. Puedo llorar y puedo patalear y puedo... c*****e en lo que sea, ¿no? Perdón por la expresión. Pero decido no hacer eso y decido todos los días p'alante, p'alante con lo que sea. Ahora llevo 12 tesis que no voy a dejar porque no puedo dejar a mis 12 alumnos. Cada uno a su nivel, una acaba de parir, parió antes de ayer; otro se ha casado, pero vamos poco a poco. Pero esos no los voy a abandonar porque yo sé lo que es hacer una tesis y que sea muy larga y muy dura y muy tediosa. Entonces yo no los voy a abandonar, estoy ahí con ellos. Todo el mundo me dice "Tía, pero si ya estás de baja ya descansa", tal. Y digo "No puedo, no puedo, tengo que seguir con ellos investigando". Llevar 12 tesis doctorales es un esfuerzo. - Sí. Pero también es un incentivo. - Es un compromiso. - Es un compromiso, es un incentivo... - Tienes que dedicar tiempo. Tienes que leer muchísimo. - Sí, que me hace estar ahí al día porque si no... - Tienes que estar disponible para tus doctorandos. - Sí. Fíjate, tengo una... Tengo una, se llama Fernanda y es de Ecuador. Dio mil vueltas porque nadie, entre comillas, la quería porque ya estamos saturados de muchas tesis y hay profesores que prefieren dar clase en vez de llevar tesis, dirigir tesis, porque es un esfuerzo extra que además no recibimos ningún incentivo. Entonces, después de tocar mil puertas, tocó la mía. Y me dijo "Mira, que ningún profesor me quiere y entonces, pues yo quiero hacer mi tesis. Estoy en Ecuador, aquí es muy difícil y algunos compañeros míos la han hecho en Murcia y dicen que están muy contentos". Entonces, estamos estudiando... Te lo voy a contar para que veas mi variedad de... Estamos estudiando la salutogénesis, la etiqueta "salutogénesis", en pueblos de la Amazonia, de Ecuador y de esa zona, ¿no? Entonces estamos trabajando con una tribu que se llama Shuar, que son de los que todavía viven en la selva, en camas de palo y de caña. Y entonces estamos midiendo qué consideran ellos salud y calidad de vida y qué es lo que hacen antes, ¿van al centro de salud o van al shamán? No es el chamán, ellos lo llaman shamán. Entonces la mayoría van primero al shamán, que prueba y que el hombre, la verdad es que por lo que me han contado de todas, son como colonias, de esa misma tribu, son muy sinceros. Dice "Mira, yo no te puedo curar, tienes que ir al centro de salud, a la medicina... no tradicional, sino a la medicina moderna... - Occidental. - y que ellos te miren y te vean. Entonces, fíjate, estamos ahora analizando los resultados y uno de los resultados para ellos, fijáos que diferencia de culturas, es que la guagua llega hasta... O sea, que pueden coger el autobús para ir a la ciudad. Para ellos, eso es un punto muy importante de su calidad de vida. Antes que la salud o tener dinero o tener trabajo, que el autobús venga a recogerlos y que podamos ir a la ciudad. Porque la ciudad a lo mejor está a ciento y pico kilómetros entonces ellos no... Y hemos hecho... llevamos un año solo de papeleo para que todos los jefes de cada una de las tribu nos diera el permiso para inmiscuirnos dentro de lo que es la tribu, hablar con la gente, ver qué hacen, por qué utilizan el ayahuasca, cómo utilizan todos los productos que utilizan. La verdad es que se va a quedar muy bonita esa tesis, ahí me sale la parte antropóloga que no... - Me encantaría... - Pero ella es enfermera y estamos comparando a ver por qué van al centro de salud o por qué no o por qué hay gente que confía tanto en... - Laura, ¿dónde va a defender tu doctoranda la tesis? - Pues no lo sé, lo estamos viendo porque a ella le gustaría visitar España. Entonces yo le digo "Hombre, cara tesis para venirte desde España como están los vuelos de precio. La podemos hacer online porque, desde la pandemia, una de las cosas buenas que hemos sacado es que se pueden hacer este tipo de cosas y que la tecnología ha avanzado un montón. Pero yo, si quiere venirse a España le abro las puertas y le enseño Murcia y le enseño lo que haga falta. - Me encantaría participar. - Ay, sí, sí, sí. - La verdad, me gustaría ir a ver la defensa de su tesis porque es un tema... - Y no te extrañe que te haga del tribunal. - Ay, muchas gracias. - Sí, porque yo sé que tú manejas bien los conceptos de salud y calidad de vida y... Pero si es verdad que ellos siguen viviendo descalzos con faldas de palmera, y, o sea, muy lejos de donde estamos y los problemas que tienen ahora mismo son la minería y la tala de árboles. - Sí. - Porque, ahora mismo, los occidentales... los occidentales nos creemos que somos el... el ombligo del mundo y vamos arrasando países como si fueran nuestros y no es verdad. - Pierden su hábitat natural. - Pierden todo. - De dónde se nutren, ¿no? Para curarse. - Sí, sí. Ellos se curan solo de la selva. Se alimentan de la selva y viven de la selva. La naturaleza y la selva es, para ellos, un dios que nos da la vida. Entonces, claro, quitarles todo eso es una puñeta porque... - Fascinante, fascinante. - Dice que ya los jóvenes no hablan shuar. Ya son... ya los tratan como colonos y ya hablan el español de Ecuador entonces... claro, poco a poco, se va a ir perdiendo... se va a ir perdiendo... pues sus costumbres. Es una pena porque al final perdemos riqueza de variabilidad y de... - Claro. - Y de distintas razas, distintas etnias, distintos pensamientos. No es el nuestro el mejor, es uno más. Que nos pensamos que es el mejor. Qué bonitas palabras para terminar nuestra entrevista, Laura. El tiempo se me ha pasado volando. - Muchas gracias por darme este espacio para que cuente un poco todo. - Te estoy muy agradecida. - Yo a ti. - De verdad, de todo corazón, gracias por tu tiempo, por compartir este espacio, por compartir tu historia. Gracias porque no pensaba hablar ni de mi enfermedad, ni de nada, pero ya... pues es una parte de mi vida que ya he aceptado y para adelante. O sea, con alumnos, ayudando a los compañeros, pidiendo proyectos nuevos y lo que haga falta. Y yo sigo estando en el IMIB y ya sabes que cuentas conmigo para lo que necesites, lo que te apetezca y ese viaje lo tenemos pendiente. - Muchas gracias, ¿te puedo dar un abrazo? - Claro que sí. Claro que sí. - Te quiero mucho. - Te quiero mucho. (Laura) Gracias por esta invitación y dejarme esta ventanica. - Yo tenía mucho miedo. Te prometo, tenía mucho miedo, pero estoy muy contenta. - No sé si querías que habláramos de otro tema y yo me he ido por ahí o te sirve lo que te he contado. - Importa que nos has mostrado tu historia que nos conozcamos más. Tu testimonio es muy valioso. - El mensaje es que, aunque te dan... - Siéntate un ratito más. - Te da un... Y también os lo digo a vosotros, te da de repente así un zarpazo la vida y te da la vuelta y de repente dices "¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado?" Y yo agosto me pasé, todo agosto, pero imaginaros, todo agosto pensando "Pero vamos a ver, si yo soy enfermera y soy profesora, ¿a partir de ahora no voy a ser enfermera ni profesora? ¿Qué me estás contando? Entonces los del tribunal, para que lo sepáis, los del tribunal de... la Seguridad Social y de las incapacidades y de las bajas y todo eso. La señora que me atendió, que fue un momento horrible, porque, fíjate, hablando de lo humano, la que había salido antes salió llorando y yo decía "¿Por qué sale la gente llorando de este despacho?" Y, cuando fui a entrar, le dijeron a mi marido "No, no, no, no, entra ella sola". Y, claro, te ves ahí sentada y me dice "Bueno, ya sabes que, a partir de ahora, no vas a poder trabajar ni de enfermera, ni de profesora". Y digo "Pero, bueno, una media jornada o algo". Y dice "No, no, no, no. Puedes trabajar de lo que quieras menos de eso". Y le digo a la médica, ni me miró, "¿Me está usted diciendo que puedo trabajar de albañil o fontanero o camionero?" Dice "Efectivamente, eso sí lo puedes hacer, pero enfermera y profesora no". Y fue como "¿Eh?", "Ya te llamará un tribunal que te evaluará y te dirá si puedes trabajar o no". Entonces, la vida te da así un... - Un giro. - Que te deja así como... "¿Y ahora que soy?" Entonces llevo... yo tengo 46 años, entre comillas, ¿no? 23 en el hospital siendo enfermera y, ahora, de repente... Entonces, Guille, mi marido me decía: "Vamos a ver, tú vas a ser enfermera toda la vida". Y digo "Ya, ya, pero, ¿Qué hago? ¿A quién pincho? ¿A quién curo? ¿A quién...? Porque te quedas sin identidad. Fíjate, a veces, nos agarramos tanto. Cuando te dicen "¿Tú que eres?" "Yo soy cirujano". No, no, yo soy Pedro, que me dedico a la cirugía. Pero, a veces, nos agarramos tanto a nuestra profesión y nos da tal imprinting, ¿no? Que te crees que eres eso y no eres eso. O sea, yo soy pintora y a mí me encanta restaurar muebles y estoy pintando, hacemos una exposición en abril y yo sigo haciendo cosas. Sigo p'alante con lo que sea. Ahora la gente me dice "Eres súper afortunada". Tengo gente que me dice que soy súper afortunada y tengo gente que me dice "Ay, qué pena", sobre todo los pacientes y esas cosas. Pero bueno, es lo que hay. Voy a la planta, voy a la REA, voy a la UCI, pero... con la línea de investigación. Seguimos haciendo cosas, yo sigo haciendo un proyecto de sepsis, uno de cronobiología... Sigo haciendo proyectos y me meto hasta las entrañas del hospital con mi bata y con mi tal, pero sabiendo que yo ya no pertenezco... a ese gremio laboral. - "Formalmente". - Así que nada, muchas gracias por darme este espacio. No sé cómo se han quedado ellos porque habrán dicho "Madre mía, menuda loca de los monos, de los monos a los cerdos..." Que sepáis que, en breve, saldremos en la tele, en las noticias porque mi jefe está muy por la labor que, antes de jubilarse, sí o sí, Murcia tiene que hacer un xenotrasplante y salvar vidas. Imaginad lo que supondría tener una granja llena de animales que podamos utilizar. Porque, claro, en el trasplante, tú no sabes cuándo va a llegar el órgano entonces eso supone una calidad de vida terrible para los pacientes. - Incertidumbre. - La semana que viene hacemos el curso de donación y pongo un vídeo de uno de mis pacientes que habla de eso, de que te dicen "bueno, pues, a partir de ahora, sabes que estás en lista de espera para trasplante, el móvil 100% de batería, 24 horas encendido". Además se lo dicen así con ese... "24 horas encendido". Y no puedes estar a más de dos horas de la Arrixaca, porque si te llamamos y no vienes pasa el turno al siguiente de la lista. Entonces, imagínate, pues si tienes un hijo que acaba de parir en Madrid, que quiere ir un fin de semana... - La presión tiene que ser tremenda. - No puedes, no puedes. Vas a la playa y dices "Pero espérate, ¿a cuánto está la playa? ¿A cuántos kilómetros? ¿Y si pillamos atasco? ¿Y si no sé cuánto...?" Y hay pacientes que no duermen. Oyen el... "¿Ha sido el móvil? ¿Ha sido el móvil? ¿Han llamado? ¿Quién ha llamado?" Entonces, a veces eso es un mes, pero a veces un año que tarda el órgano en llegar. Y, aparte, tiene otra parte que es la parte... agridulce y, como yo la llamo, agridulce o el yin y el yang. Que es que tú estás muy enfermo, muy enfermo, te lo acaban de decir en la sesión que tenemos los martes, ¿no? Todos los médicos te han dicho "O te trasplantas o te vas, nos vamos". Y, a la misma vez, tú estás deseando que alguien se muera para que te dé ese órgano. Entonces, yo quiero vivir, pero yo no quiero que nadie se muera para que yo viva, ¿no? Y entonces eso lo llevan ahí... porque cuando te llaman y te dicen "Oye, que tenemos un hígado para ti", jo, pues, tienes alegría pero, a la misma vez, tienes esa controversia de decir "J***r, alguien ha muerto, alguien ha fallecido y además era muy joven, porque ha sido un accidente de moto, tal". Entonces encima de todo, jo. Me va da mucha calidad de vida, a lo mejor, y puedo durar muchos años, pero alguien ha tenido que fallecer para que... - Aprovechamos este espacio para dar las gracias a los donantes. - A los donantes y a los pacientes, a los dos. Y a la familias, a los cuidadores, que se nos olvidan los cuidadores. Y los cuidadores, en general, tienen que estar casi un mes con el paciente trasplantado en planta, porque lo tenemos muy bien protegido porque está inmunodeprimido. Y hacemos cambios muy esporádicos de familiares que cambian porque tienen que descansar, ducharse y esas cosas. Pero, a esos cuidadores, jo... "tela", "tela marinera". Porque hay que llevarlo y, además, hay que... son los acompañantes que tienen que animar, entonces a veces el susto, el miedo, la incertidumbre, todo junto, una mezcla de todo. - Muchas gracias. - Muchas gracias, no me entretengo más. Y nada, encantada de conoceros.

Intervienen

Laura Martinez Alarcon
Profesor Colaborador Honorario
Marzena Mikla
Entrevistadora

Organizadores

Marzena Mikla
Coordinadora del proyecto MultiCultiMed en la Universidad de Murcia

Propietarios

UMtv (Universidad de Murcia)

Publicadores

Marzena Mikla

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